Punto Cero
Me siento en un pupitre viejo, polvoriento, y de madera. Un chico asiático sentado al lado mio me mira con curiosidad, y vuelve a dirigir su atención delante suyo, callado y obediente.
El profesor camina de un lado al otro, la madera cruje bajo sus pies. Nos recita un dictado en su francés superior. Pas regarder les papiers de votre voisin, nos amoniza.
Rodeada de unos cuarenta extranjeros, la clase chiquita se me hace más pequeña de lo habitual. Respondez seulement si vous pouvez. Eso intento en mi frances inferior, o si se quiere confuso. Que vulnerable me siento de nuevo, empezando otra vez de cero. Bon Courage!

<< Home