2 dic 2004

Cierro Los Ojos...


Y me dejo llevar...
Asi razoné cuando ayer el día me empezó a parecer un poco peculiar.

Salí de casa. Hacia un día refrío - ya se olía en el aire que faltaba poco para la nieve. Llegué a la parada de autobus. 20 minutos para llegar a clase; un poco justo... Pero bueno nada grave. Esperé al autobus 21 o 27 como de costumbre. Pero hoy no era un día habitual. Una fotocopia pegada a la pared de la parada decía: "Hoy día 1 de Diciembre - Huelga de Autobuses 21 y 27" Vaya, la suerte que me ha tocado, pensé en voz alta. Nisiquiera un Gracias por entender nuestra causa, o Disculpen si llegan tarde a clase por culpa de nuestra maldita huelga.


Pues nada, a buscar taxi. Claro que en París buscar taxi no es como en la mayoría de las ciudades. Hay que ir a paradas específicas de taxi, esparcidas por la ciudad; esperar en fila tu turno y al siguiente taxi que llegue - si es que les apetece parar. Ya montada y tranquila, me bajé al lado de St Michel.

Vi a un chico americano de mi curso caminando la última cuadra hacía el edificio. Estaba a punto de gritar C-h-a-r-l-e-s, cuando se congeló la sílaba a medio aire. De la nada, salió un coche volado de la derecha, le dió a una moto yendo a toda velocidad, el motociclista arrasó el asfalto y por fin frenó tumbado. Cerré los ojos.

Cuando los volví a abrir encontré a Charles agachado al lado del motociclista para ver sí estaba bien. Pero lo que vi a continuación me dejó fascinada... El motociclista se levantó a toda pasta, caminó hacía el coche que le había casi atropellado, y empezó a golpear a puños la capota del coche, gritando como un frenético incontrolable. Inmediatamente, el conductor del vehículo salío del coche, gritando a voces, amenazando al motociclista. Y como si eso no fuera bastante, se empezaron a pegar a puños!

Yo me quede atónita, pero Charles al ser tan galán se metió en medio de la pelea, y en vez de parar, le quisieron atacar a él también a bofetadas. En ese momento Charles se alejó incrédulo. Cuando le ví en clase me dijo "Mi única intención era ayudar al motociclista por si necesitaba un testigo!" Estamos en Francia... aquí las cosas se arreglan de otra manera, pensé con una sonrisa.

Unos minutos más tarde, desde la clase, se empezaron a oir sirenas de emergencia que provenían de la calle. No, nada que ver con el accidente- ni ambulancias, ni bomberos...
Unas sirenas que venían de la ciudad misma. Sirenas que sonarían si hubiese empezado una guerra, si hubiese caido una bomba nuclear o algo por el estilo... Me pregunté que más podría pasar en este día peculiar.

Vienen los Alemanes?, pensé con sarcasmo ... o ... Vienen los Americanos a invadir Paris? Pero no. No cayó nadie del cielo en paracaídas. Resultó que el primero de cada mes, a las doce del mediodía, ponen a prueba las alarmas de emergencia por toda la ciudad, por si hay una potencial catástrofe...(ver > Desorden estudiantil en Paris) Pero por hoy se acabaron.

Mejor dejarse llevar, que intentar entender.