16 dic 2005

Caramelo

Como me gustan los ojos negros y esa piel de caramelo. Esos ojos tristones, negros renegros, tanto que no se ve ni la púpila. Como dos canicas- mostrando alegría o dulzura, con un leve brillo de melancolía suave. En un instante, se pueden convertir en ojos con una fuerza y convicción seduciente, como dos espadas que se te clavan. A la vez, tienen un calor esos ojos- un caluroso aroma como el café que siempre te hace sentir en casa. No todo el mundo ve la belleza asi, pero yo sí.

Y el cuento. Como me gusta que me echen un buen cuento, con detalles exagerados, con mucha expresiones en la cara, con chillidos y caricaturas. Que te deja sentada al borde de tu silla y lo único que puedes murmurar atónita es: "y que pasó después.... y que pasó después...." Como admiro a gente así, como mi tía Betty que vive en Londres y es peruana, hermanastra de mi madre, que nos cuenta unos cuentos que nos deja los ojos redondos. Y no importa si exagera o si puede que haya algunos detalles que sean verdad o mentira... Lo importante es el cuento. Y como nos hace reir ella- con sus expresiones, con lo viva que es, y con esa abilidad de usar palabras como nadie, con esa mente afilada, que genia es. O mi mami... Echo de menos estar en Boston con mi madre, horas sentadas en el suelo, en la oscuridad de su cuarto, contándonos puro cuento... sin importar nada más que disfrutar de nuestra compañía a un nivel tan profundo- como tener una relación secreta que nadie más puede entender.

Como echo de menos el drama en casa. Por ejemplo, las exageraciones: "que me partes el corazon!", "nos ves que lloro por tí mi alma", "me haces la vida miserable, ay quiero morir de la tristeza", "ay, como me duele respirar, tengo el corazon tan pesado".... O mejor aun- el silencio de la muerte- cuando uno oye portazos, y los objetos que se mueven con gran énfasis para que se oigan ruidos altos por toda la casa- sin decir nada pero dice aun más eso- son portazos que vienen del alma. A los americanos les encanta dar etiquetas a todos los estados de emoción o de neurósis, incluso los disminuyen a letritas - "you're just suferring from SPPD- social public panic disorder, here take some pills, they give you all kinds of life threatening side effects and fry your brain like an egg- but it's supposed to be great for SPPD, man" A nosotros no nos hace falta esta medicina falsa, pero simplemente amor y pasión, especialmente mucho amor- "Bésame cariño, cómeme a besitos y quítame mis penas. MUA, MUA, MUA... Ay, ya tengo mi corazón en calma otra vez, ya puedo dormir en paz, gracias mi amor, ya no me pesa tanto..." Son cosas de la vida, tenemos emociones - a veces demasiado fuertes pero nos muestra que seguimos vivos- que somos frágiles humanos pero seguimos dándole con ganas a la vida.

Me gusta que me piropeen y me llamen de nombres que sólo me pertencen a mí. Mi amor, mi alma, mi vida, mi reina ... o mi moco, mi niña, mi consentida, mi monita, mi monita fea, y el mas original mi chimichurri... o si no michelita, guapita, my belle, mi diva, belisima....ay! como me gusta que me llamen con cariño! o mb mb mb y ñi ñi ñi
(pita o mi pitita) O si no en la calle- cuando te gritan indiscretamente "guapa!, tia buena!, maciza!" o "ay que mamacita!". Luego, les clavas esa mirada con los ojos negros como diciendo, ni te atrevas aprovechón, pero por dentro siempre sonríes, especialmente cuando el hombre es guapetón - no un viejo verde. Aunque sí estas teniendo un día de los mil y un demonios seguro que le pegas un guantazo!

Como me gustan los rituales- esos rituales que se hacen con gran cariño y atención especial. Eso me gusta de la gente simple- se enfocan en esos rituales tan especiales que dan alegría a la vida- prestando atencion a cada detalle. Por ejemplo, "vamos a comer heladito?" "ay siiii, un heladito, ay que bueno....hmmmm... vamos" Vamos a la heladeria escogemos un heladito con minuciosa atención, antes saboreando todos los sabores imaginables en la cabeza....ay si, este! y luego nos sentamos en un silencio sagrado a comer nuestro heladito, que se derrite en nuestras boca, en nuestros dedos, dejando una gran mancha de heladito rodeando los labios, saboreándolo como si fuera el manjar de los dioses o el amor prohibido.... uy! que bueno ese heladito! Con esos rituales con sumo cariño, no se siente uno agradecido de estar vivo, y por los placeres tan simples pero tan bonitos con los que hemos sido bendecidos? Desde luego me parece más bonito que la expresión "c'est pas mal!", con un champán dulce y burbujoso en mi boca, que me parece exquisito pero no ha superado las expectaciones de algunos...